Noticias

Nutrición, cultura y diversidad: comprender la alimentación más allá del plato

Hablar de alimentación es hablar también de cultura. Lo que una persona come, la manera en que prepara sus alimentos, los horarios en los que los consume y las decisiones que toma alrededor de la comida están relacionados con su historia, su familia, su comunidad y el lugar donde vive.

Por ello, la práctica profesional de la nutrición no puede limitarse a conocer la composición de los alimentos. También necesita comprender el contexto en el que las personas toman sus decisiones alimentarias.

Esta perspectiva adquiere especial relevancia en sociedades culturalmente diversas como México, donde existen múltiples tradiciones, regiones, costumbres y formas de alimentación. Para los futuros profesionales de la nutrición, reconocer esta diversidad representa una oportunidad para desarrollar intervenciones más pertinentes y cercanas a las personas.

La alimentación es más que nutrimentos

Desde una perspectiva estrictamente biológica, los alimentos proporcionan energía y nutrimentos necesarios para el funcionamiento del organismo. Sin embargo, las personas no eligen sus alimentos únicamente por su composición nutricional.

Las preferencias, las tradiciones familiares, las creencias, el presupuesto, la disponibilidad, el tiempo para cocinar y el entorno donde se vive influyen en las decisiones alimentarias.

Una revisión reciente sobre consideraciones culturales en la evaluación de la alimentación destaca precisamente la necesidad de incorporar aspectos culturales cuando se estudian los patrones alimentarios de poblaciones diversas. No hacerlo puede limitar la interpretación de la información obtenida y conducir a recomendaciones poco adecuadas para determinados grupos (Krebs-Smith et al., 2025).

Esto significa que conocer una dieta habitual no consiste solamente en preguntar qué alimentos consume una persona. También implica comprender cómo, cuándo, dónde y por qué los consume.

De la recomendación general a la persona

Una recomendación nutricional puede estar sustentada científicamente y, sin embargo, no ser viable para una persona determinada.

Por ejemplo, recomendar ciertos alimentos puede parecer sencillo cuando se piensa desde un punto de vista exclusivamente nutricional. Pero esa recomendación cambia cuando se considera que la persona tiene un presupuesto limitado, vive en una zona donde determinados alimentos no están disponibles, comparte la alimentación con su familia o mantiene prácticas culinarias que forman parte importante de su identidad.

La alimentación también está influida por factores económicos y ambientales. El precio de los alimentos, la disponibilidad local, el acceso a mercados, el tiempo disponible y las condiciones laborales pueden modificar las posibilidades reales de elegir.

Por ello, una intervención nutricional efectiva necesita encontrar un equilibrio entre lo que la evidencia indica y lo que la persona puede incorporar a su vida cotidiana.

Cultura no significa estereotipos

Incorporar la cultura a la práctica profesional no significa asumir que todas las personas pertenecientes a un grupo comen de la misma manera.

Las comunidades son diversas y las prácticas alimentarias cambian entre regiones, generaciones, familias e individuos. Incluso dentro de una misma familia pueden existir preferencias y hábitos diferentes.

Por esta razón, hablar de alimentación culturalmente pertinente requiere evitar generalizaciones. El profesional debe preguntar y escuchar antes de asumir.

También es importante reconocer que las prácticas alimentarias pueden transformarse con el tiempo. La migración, la urbanización, los cambios económicos, las nuevas tecnologías y la disponibilidad de alimentos modifican las formas tradicionales de comer.

La cultura alimentaria, por tanto, no es estática. Es dinámica y se construye constantemente.

Diversidad y práctica profesional

La atención nutricional requiere considerar las características de las personas a quienes está dirigida. Esto incluye edad, condiciones de salud, preferencias, contexto económico, entorno familiar y también aspectos culturales.

Una revisión de 2025 sobre la comunicación de los profesionales de nutrición en redes sociales señaló la importancia de desarrollar estrategias de comunicación capaces de llegar a públicos diversos y de considerar las características de las personas a quienes se dirige la información (Gamito et al., 2025).

Esta perspectiva también es relevante fuera de las redes sociales. Una intervención comunitaria, un programa educativo o una consulta individual requieren adaptar la comunicación y las estrategias a las personas con las que se trabaja.

La diversidad no debe verse como una dificultad adicional, sino como una característica inherente a la práctica profesional.

Recuperar el valor de los alimentos y conocimientos locales

La diversidad alimentaria también representa una oportunidad para valorar los alimentos y conocimientos presentes en las comunidades.

México cuenta con una amplia variedad de alimentos, preparaciones y prácticas culinarias regionales. Muchas de ellas se han transmitido entre generaciones y forman parte del patrimonio cultural de las comunidades.

Esto no significa que todas las prácticas tradicionales sean necesariamente adecuadas desde el punto de vista nutricional. El profesional debe evaluar la evidencia y reconocer posibles áreas de mejora. Pero tampoco significa que las recomendaciones deban sustituir automáticamente las prácticas locales por modelos externos.

El reto consiste en integrar conocimiento científico y conocimiento del contexto, identificando qué prácticas pueden mantenerse, cuáles pueden modificarse y cómo realizar esos cambios sin perder de vista la identidad y las preferencias de las personas.

La formación del futuro profesional

Comprender la diversidad alimentaria requiere desarrollar competencias que no siempre se adquieren únicamente mediante el aprendizaje de contenidos científicos. Los estudiantes necesitan oportunidades para conocer diferentes contextos, analizar casos, realizar trabajo comunitario y reflexionar sobre sus propios supuestos acerca de la alimentación. También necesitan aprender a hacer preguntas abiertas y escuchar las respuestas sin juzgar.

 

Una formación profesional de calidad debe enseñar que dos personas con el mismo diagnóstico pueden requerir estrategias diferentes. La evidencia científica puede orientar la intervención, pero su aplicación depende de las características y circunstancias de cada persona.

Esta capacidad para adaptar el conocimiento sin perder el rigor científico es una de las competencias que pueden distinguir una intervención centrada en la persona de una recomendación genérica.

La alimentación ocurre en un contexto. Las personas comen en sus hogares, escuelas, trabajos y comunidades, y sus decisiones están relacionadas con mucho más que los nutrimentos presentes en los alimentos.

Para el profesional de la nutrición, comprender esta realidad significa aprender a integrar evidencia científica con cultura, preferencias y circunstancias.

Reconocer la diversidad no implica renunciar al conocimiento científico ni aceptar todas las prácticas alimentarias sin cuestionarlas. Significa utilizar la evidencia con criterio y aplicarla de manera pertinente.

Una recomendación nutricional no termina cuando es científicamente correcta. También necesita ser comprensible, culturalmente pertinente y posible de llevar a la práctica.

Comprender lo que hay detrás del plato permite al profesional acercarse de una manera más completa a las personas y construir intervenciones que no solamente indiquen qué cambiar, sino que ayuden a encontrar cómo hacerlo.

 

Referencias

Gamito, M., Rico Pereira, D., Delgado, M., Vicente, F., Silva, M. L., & Pereira, P. (2025). How do nutritionists/dietitians use social media to communicate with their public? Global perspectives on social media practices: A systematic review. Nutrients, 17(22), 3513. https://www.mdpi.com/2072-6643/17/22/3513

Krebs-Smith, S. M., et al. (2025). [Referencia sobre consideraciones culturales en la evaluación de la alimentación]. Annual Review of Nutrition.

Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. (2021). Reimagining our futures together: A new social contract for education. UNESCO.